Buscando a sus mujeres




os caballeros se movían muy de prisa en el interior de un supermercado con sus carritos de compra:
-Perdóneme usted; es que busco a mi señora.
-¡Qué coincidencia, yo también! Estoy desesperado.
-Bueno, tal vez le pueda ayudar. ¿Cómo es su señora?

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