En la cama: un hombre y una mujer

Están un hombre y su mujer en la cama. Y él le dice a ella:
- María, cierra la ventana.
- No Pepe, ciérrala tú.
- Venga María ciérrala tú.
-Que no Pepe que estoy muy a gusto, ciérrala tú.
Dice él:
-Vamos a hacer una cosa, vamos a quedarnos callados y el primero que hable se levante y cierra la ventana.
-Vale Pepe, estoy de acuerdo.
Están media hora callados y no se oye nada, pero entonces se cuela un negro por la ventana y sigue sin oirse nada. Al cabo de una hora se oye a la mujer:
- Pepe, Pepe que me folla.
- Pues levántate y cierra la ventana, que a mi me ha dado dos veces por culo y no he abierto la boca.

callados


Zapatos pequeños


Un señor entra a una zapatería y se le acerca el vendedor:
-Buenas tardes, ¿En qué puedo ayudarle señor?
-Quiero unos zapatos del número 42.
-Verá, señor, no es por llevarle la contraria, pero a simple vista puedo ver que usted calza almenos un 46.
-Eso no me importa, yo quiero un número 42, si no, no compro nada y me voy a otra tienda.
-Está bien (le contesta el vendedor con cara de asombro).
El dependiente le trae unos zapatos del número 42; el hombre se los prueba y le dice:
-Perfecto, me los llevo puestos.
Cuando va de salida del comercio, el vendedor se da cuenta de que el hombre va sufriendo porque los zapatos le aprietan mucho. El vendedor, intrigado de por que compró unos zapatos tan pequeños, se le acerca y le dice:
-Señor, disculpe, pero no me puedo quedar con la intriga, ¿cómo es que compra sus zapatos tan pequeños, si se ve que está sufriendo porque no le quedan bien?
- Mire, le voy a contar mi historia: mi mujer me engaña con un compañero de trabajo; mi hija es prostituta; mi hijo es yonki; mi suegra vive con nosotros y me tira en cara la culpa de todos los problemas familiares... ¡El único placer que tengo en esta vida es llegar acasa y quitarme estos malditos zapatos!



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